El Apodo de los Galgos
El apodo de ''los galgos'' para los habitantes de El Carpio tiene un origen muy curioso y ligado a la necesidad y el ingenio popular.
La leyenda cuenta que, durante una procesión en honor al Patrón de El Carpio, el Ecce-Homo, en un momento determinado mientras lo llevaban por los caminos linderos al campo, una liebre apareció entre la multitud y echó a correr. En una época en la que el hambre y la escasez eran una realidad para muchos, los vecinos, al ver la oportunidad de conseguir algo de comida, dejaron la imagen del Patrón en el suelo y salieron corriendo tras la liebre para intentar cazarlo.
Este episodio, al parecer presenciado por muchas personas, se convirtió en motivo de bromas y burlas por parte de los pueblos vecinos, quienes comenzaron a llamar a los carpeños ''los galgos'', en referencia a la velocidad con la que persiguieron al animal.
Con el tiempo, lo que comenzó como un chascarrillo se consolidó como un apodo tradicional para los habitantes de El Carpio. Hoy en día, aunque la historia puede sonar graciosa, también refleja la realidad de una época en la que la supervivencia y la astucia eran esenciales.
Lejos de ser algo vergonzoso, el apodo de ''los galgos'' se ha convertido en parte de la identidad del pueblo, recordando una historia que, aunque anecdótica, es una muestra del ingenio y la picardía de sus habitantes.